Belfast (UK), la ciudad más complicada de la isla

La primera vez que me escapé a Belfast lo hice por mi cuenta cuando estaba viviendo en Dublín (entonces no hacía falta pasaporte ni autorización para entrar a Reino Unido). Tenía algunas nociones de lo que me iba a encontrar en esta desconocida ciudad y la realidad lo superó todo. Entonces me pareció una ciudad triste, gris y fea, pero no podía imaginar que años después volvería allí a trabajar y le acabaría cogiendo cariño.

Los guías locales de Dublín me dieron algunos consejos para mi excursión y me advirtieron de ciertos detalles a tener en cuenta, aunque en el fondo pensaba que exageraban. Aun así y por precaución les hice caso: me escondí una banderita de la república irlandesa que llevaba en mi mochila para no provocar miradas incómodas.

En mi día libre tomé un bus desde el centro de Dublín y me planté en pleno corazón de Belfast, contemplando lo más bonito que tiene esta ciudad: el Cityhall, uno de los ayuntamientos más bonitos del mundo, y me apunté a este free tour por Belfast con intención de descubrir la ciudad de la mano de un guía local especializado que vivía allí. (Lo contraté con Civitatis, que por entonces yo también trabajaba para ellos. Tú también puedes reservarlo a través del enlace de arriba).

Qué ver en Belfast


BELFAST

El clima amenazaba con lluvia (como cualquier parte de Irlanda) así que terminamos el tour en el Big Fish con lluvia. La ciudad no me estaba pareciendo bonita y encima en mi tiempo libre empezó a llover. Bueno, eso no podía frenar mi exploración así que continué mi ruta como si nada y sin prisa. Había un lugar que me interesaba realmente: los murales de Belfast, y la realidad fue que no iba lo suficientemente preparada para entender al 100% lo que estaba ocurriendo allí. Me parece que al igual que yo, mucha gente que visita la ciudad (y en especial la gente joven de mi generación y menores) no sabe ni la mitad de las cosas terribles que sucedieron en el conflicto de Irlanda y en concreto en esta ciudad. Punto por punto y cada cosa por su nombre. 

Ahora y gracias a mi trabajo, he tenido la oportunidad de volver varias veces a Belfast y aprender cada día más sobre la historia de la ciudad, así que me siento con el deber de contaros qué sucedió y qué se vive ahora mismo, al menos lo que yo he estado viendo desde fuera, desde un punto de vista neutral (si es que en una situación como esta, se puede ser neutral) y con ayuda de mi compañero y guía que vive allí desde hace 6 años. 

Yo llegué como una turista más con mucha curiosidad de conocer la historia y con mi buena cámara para inmortalizar las calles y murales del West Belfast (Belfast Oeste, como se conocen estos barrios). Ahora que conozco la historia me pregunto ¿Hasta qué punto es ético que los turistas vengamos a visitar estos lugares? ¿Qué opinan los propios vecinos? (estoy abriendo debate, sí!) sea como sea, siempre debemos hacerlo con mucho respeto, pues la gente que nos vamos a cruzar por las calles podrían ser víctimas de aquel conflicto.

Los barrios West Belfast son los lugares que más interés despiertan entre la mayoría de turistas, destacando la zona 'protestante lealista (británica)' contra la zona 'católica republicana (irlandesa tradicional)'. Son barrios completamente residenciales y humildes, de clase trabajadora, lugares tranquilos, pero calles que no hace tantos años fueron escenarios de enfrentamientos y batallas a nivel de una guerra civil. Aquí se han dado algunos de los momentos más oscuros que han marcado la historia de Irlanda, y es por esto que lxs turistas queremos venir a conocerlos.

Estos barrios los distinguimos por los nombres de sus calles principales: Shankill Road (protestante) y Falls Road (católico), y lo más impactante de todo es que están separados por un muro llamado el Muro de la Paz, un muro enorme y altísimo que separa estas comunidades y tiene unas puertas que comunican los dos barrios, pero por las noches se siguen cerrando a día de hoy al toque de queda.

Me lancé a pasear por allí yo sola sin mapa, sin Internet en el móvil (no había roaming entonces) y directa a perderme entre calles y murales. Me sorprendió la cantidad de banderas que había colgadas de las casas y en todas partes según el lado del muro, pequeños monumentos y memoriales, recuerdos a las víctimas de batallas, atentados y vecinos tranquilos haciendo su rutina entre todas esas imágenes. Algunas casas eran inquietantes, tenían tantas banderas británicas que rozaba el fanatismo. Cerca de Shankill, un vecino me habló desde la ventana de su casa y me pidió que fotografiara todas sus banderas. Cosas que no eran muy normales...


Por no hablar de la curiosa decoración de los jardines con figuritas de nomos, conejitos, búhos y flores de plástico (bastante hortera a mi gusto). Pero volviendo a lo más serio: estas calles no eran lugares agradables por donde pasear, aunque si quieres ver los murales no queda otra. 

Tras recorrer las calles del West Belfast (Shankill y Falls) volví al centro porque no sabía a qué distancia me encontraba. Todavía tenía que buscar un lugar donde comer y además se acercaba una nube muy oscura que amenazaba con un diluvio, que así fue. 

Me dio tiempo a entrar a una de las hamburgueserías más populares de Irlanda para comer (se llama Bunsen) y cuando ya comenzó a caer el diluvio entré a un Starbucks a refugiarme, cargar el móvil y conectarme al wifi para volver a la parada del autobús rumbo a Dublín.

Escribiré un post dedicado únicamente al West Belfast y todos sus murales para explicar toda la simbología, personajes etc, porque esto viene cargado.

Andrea

     

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